¿Y QUÉ SI LO PREGUNTO? O acaso unos cuantos sonidos o un par de imágenes te logran seducir… Lo tienes ver. Lo tienes que oler. Lo tienes que sentir. Lo tienes que vivir. Lo tienes que hacer. Por delante, por detrás, por donde tú quieras. Y es que no hay límites. Ah sí, quien decide eres tú, siempre. Yo solo lo propongo. Además, si no lo hiciera, ¿te atreverías?

Pero, a ver, creo que hay que relajarnos. Te propongo algo. Tomémonos un trago, ¿o dos? Gracias.  ¿Ahora sí?  ¿Un rato más? Ok. Cambiando de tema, mira que ahí está Giordano. No lo veo desde esa vez que me lo encontré en el malecón a las 11 de la mañana con pica pica en la cabeza. Con quién estará, a ese sí que no lo ubico. Creo que se ha tomado más de dos. ¿Vamos con él para el tercero? Seguro que él sí te convence.

Bueno, es hora. Tienes que decidir. La propuesta no dura para siempre. Y la verdad es que después viene otro que te propone lo mismo y ahí sí que no te aseguro nada. Tienes que tener cuidado. ¿Qué si otros? ¡Claro! No serás la primera y tampoco la última. Eso sí te lo aseguro. Es más, pregúntale a quién quieras.

¿Lo ves? Qué bueno que te hayas convencido. Te veo sonriente. ¿Qué por arriba y por abajo también? Jaja. ¡Por mi perfecto! Ahora sí. Hagámoslo.

No pensé que lo harías tantas veces… Me ha dejado agotado… ¿Una más?